Los carteristas de Barcelona cambian el metro por los autobuses urbanos

El asunto de los carteristas es uno de los problemas más habituales y característicos de las grandes ciudades y de aquellas que mueven un gran número de turistas. Si bien podía parecer que como consecuencia de la pandemia de la Covid-19 esta práctica se iba a ver interrumpida, lo cierto es que muchos de estos criminales se están reinventando y han optado por cambiar su hábitat para seguir recaudando distintos botines.

Estos ladrones, cuya entrada en prisión es verdaderamente compleja, han decidido en líneas generales pasar de utilizar los vagones del metro y aprovechar los tumultos que se generan en determinadas estaciones, a centrarse en un nuevo nicho de mercado como son los autobuses urbanos. Así lo reconocen los activistas de Patrullas Urbanas que combaten contra esta práctica delictiva en Barcelona, una ciudad donde se han incrementado los carteristas camuflados entre los pasajeros de los buses de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB).

Crecen los ‘cazacarteristas’

Esta sensación, la de que estos delincuentes han cambiado el metro por el autobús, ha sido detectada por Eliana Guerrero, líder de los activistas, a raíz de las numerosas notificaciones que reciben en su asociación de usuarios afectados. «Nos llegan muchos mensajes de usuarios que nos dicen que vayamos a un autobús», reconoce la propia Eliana que no duda en afirmar que «no dan abasto» con este problema.

La figura de Eliana surgió en el año 2011. Harta de esta situación de indefensión se convirtió en la primera activista anticarteristas del metro de la ciudad condal. Su mensaje y propósito ha ido calando con el paso del tiempo, hasta el punto de que recientemente reconocía contar con una cifra que ronda la de 70 activistas.

Esta especialista afirma en el medio digital Metropoli que «los ladrones actúan en líneas que pasan por hospitales, tanatorios y mercados«, mientras que considera que por norma general «las víctimas preferentes son personas mayores«. Con el fin de explicar por qué se han producido estos cambios en la tendencia de los ladrones, ella considera que «en el metro hay mucha distancia y no se pueden acercar lo suficiente», pues de lo contrario «la gente sospecharía«. Además, no cabe duda de que el espacio del autobús es mucho más pequeño que el del metro y puede ser más habitual que existan roces entre viajeros.

Por último reconoce que, en el caso de que encuentren in fraganti a un carterista, no dudan en gritarlo o hacerlo público con el fin de dejar en evidencia a estos sujetos. No obstante, esta actividad no cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Barcelona, ni de la propia empresa TMB, que ya sancionó a Eliana Guerrero en febrero por repartir folletos con información en la entrada de una parada del metro. El motivo de la multa fue por desarrollar actividades que van contra el orden de los servicios de metro.

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